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Feliz Navidad les desea Papá Lionel

Implacable, el Barça dio cuenta del Real Madrid al que amargó la Navidad y puede que la temporada. El equipo de Valverde sigue su marcha imponente por La Liga sin importar rival o escenario. El Bernabéu tampoco fue obstáculo para el líder, que completó su magnífica metamorfosis. De las cenizas del partido de vuelta de la Supercopa de agosto, aquel día Pique reconoció un meneo, ha emergido en diciembre un equipo espléndido y rotundo, sin tanto brillo como en otras épocas, pero igual o más efectivo. Inferior a su rival en el primer tiempo, recuperó su mejor versión en el segundo, con el Madrid dimitido en su empeño de pelear por el título. El triunfo (0-3) es de una extraordinaria dimensión. No sólo vale media Liga, deja a su gran rival tieso, moribundo, humillado y manchado de carbón en Navidad.

El primer golpe lo había hecho Zidane. Metió a Kovacic, que le había dado un fantástico resultado en los partidos de la Supercopa, y dejó a Isco en el banco. El malagueño es el eslabón más débil del centro del campo a ojos del entrenador francés, que buscó otra cosa con el internacional croata. La decisión tiene muchas interpretaciones. Quizá no esté satisfecho Zizou con los últimos partidos de Isco o que simplemente considera que hay otros jugadores más intocables. No duda con el actual Benzema, sin embargo. Kovacic empezó primero sobre Busquets y luego se ocupó de Messi en lo que fue un inicio de mañana muy táctico, con los dos equipos activos en la recuperación, sin que ninguno asumiera el mando, aunque el Madrid llegaba más y el Barcelona, con menos urgencias y tensión, parecía más parsimonioso. Hacía lo justo.

El Madrid comenzó a explotar la banda izquierda de Sergi Roberto. Sortear la primera línea de presión fue el primer gran trabajo que hizo el equipo de Zidane, que pudo marcar en el minuto 10 pero Ronaldo, con todo a favor, dio una patada al aire, toda una metáfora de lo que está siendo su temporada en LaLiga cara a portería. Modric, que seguía con su tono fantástico del Mundial de Clubes, se había hecho con el control del partido, lo que era un indicio de por dónde transitaba la mañana. Apenas se había asomado el Barça hasta que Messi, de la nada, dejó solo a Paulinho, pero apareció Keylor, que también para. Dos minutos después, Cristiano probaba a Ter Stegen, que respondió bien. La mañana había tomado otro color. El Madrid seguía llevando la iniciativa (ganó la posesión en el primer tiempo), pero era Paulinho el hombre de los mayores sobresaltos. Su cabezazo, tras otro prodigio de Messi, fue bien atajado por Keylor N

avas. La respuesta fue un remate al palo, otro más, de Benzema, en lo único potable que hizo el delantero francés, muy por debajo del encuentro.

El Madrid había sido superior hasta el descanso. Luego se durmió. Su actitud fue lamentable, como si mandara en la cabeza de LaLiga. Dio el mando al Barça, que aceptó el regalo. El equipo azulgrana fue creciendo haciendo lo que mejor sabe, pasándose la pelota. Emergió Busquets para iniciar una jugada desde su propia área que acabó en la red de Keylor. Rakitic fue sorteando rivales y Kovacic se desentendió de la jugada para vigilar a Messi. Sergi Roberto se la dio a Suárez que marcó a placer. El gol dejó destemplado al Madrid, que no se enteró tras la sacudida, como siempre que encaja un gol, como si se pusiera a vivir en el epicentro de un terremoto. Tampoco reaccionó Zidane en el banda porque cuando lo quiso hacer, en pleno desconcierto de sus jugadores, Carvajal cometió penal en una jugada ciertamente rocambolesca que pudo acabar en gol antes, pero por un milagro sólo lo hizo desde el punto de penalti. 0-2, con provocación de Messi a la tribuna del Bernabéu tras celebrarlo en la esquina donde estaban los aficionados del Barça. Se ve que le ha encontrado el gusto a la foto. Esta vez no se quitó la camiseta.

Zidane metió después a Bale y Asensio, que esperaron cinco minutos en la banda, porque el Barça había secuestrado la pelota. El Madrid jugaba con 10. Intentó un imposible. A veces topó con su torpeza en la definición, otras con Ter Stegen, un muro. Reclamó un par de penal por manos… El Barça, muy satisfecho con su botín, tampoco hizo una sangría histórica, aunque a Alex Vidal le dio tiempo a marcar el 0-3 en el descuento. Su rival terminó entregado, consciente de que no sólo se acababa un partido, también La Liga.

Fuente: http://www.marca.com/eventos/marcador/futbol/2017_18/la-liga/jornada_17/rma_bar/

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